Deudas buenas y Deudas malas


 

 

Quiero empezar este artículo aclarando un concepto muy básico: no le temas a las deudas. Hay deudas buenas y deudas malas.

Cuando hablamos de deuda se incluyen todos los préstamos que hemos solicitado en nuestra vida. Sin embargo, debemos diferenciar entre aquellas deudas que son buenas y aquellas que son malas.

Les explico: si pedimos un préstamo hipotecario para comprar nuestra casa, entendemos que es una deuda que suma. Históricamente el valor de las casas ha subido en la gran mayoría de los mercados a través del tiempo.

Además, la alternativa es alquilar y eso sí que no ayuda en nada a incrementar nuestro patrimonio, al contrario, estamos incrementando el del dueño del inmueble. Si vendemos la casa que tiene una hipoteca, luego de cancelarle al banco nos queda una diferencia. Es decir, aumentamos patrimonio o “sumamos”.

Lo mismo ocurre con los préstamos para financiar tus estudios, entendiendo que nuestras oportunidades de empleo mejorarán y por lo tanto nuestros ingresos. Esa es una deuda que suma.

Opino igual acerca de los préstamos para comprar autos. Si el auto que compramos genera dinero, es una deuda que suma.

El detalle es que debemos saber determinar exactamente qué auto es el que necesitamos y no comprar uno que sea tan caro, que lo se gana de más no alcanza para cubrir los gastos.

Es decir, si sólo necesitamos un auto para ir y venir a la oficina, compremos uno seguro y económico o consideremos uno de segunda mano en muy buen estado. No hay necesidad de un carro de lujo ni de último modelo.

Si, al contrario, nuestro negocio se desarrolla en una finca, necesitaríamos un pick-up o carro 4×4,  los cuales cuestan más pero ayudan a generar ingresos en esa industria.

Por otro lado, el peor enemigo de unas finanzas saludables son las deudas que restan. Esos préstamos que tomamos para comprarnos cosas que no añaden valor a nuestras vidas y restan a nuestro patrimonio y que nos mortifican.

Por ejemplo, un préstamo personal para financiar unas vacaciones o una fiesta de quince años; deudas con mueblerías;  balances de tarjeta de crédito que suben todos los meses con intereses altísimos y que representan compras de cosas realmente innecesarias (¡Tú sabes de que te hablo!).

Con esto no quiero decir que no nos podemos dar lujos, al contrario. Creo en vivir una vida plena y que hay que gozarla. Sin embargo, las vacaciones, fiestas, ropa, zapatos, etc., se compran al contado.

Si no tienes el dinero para estos gastos, pues no se hacen hasta que se ahorre lo suficiente y para eso tenemos un presupuesto. Podemos usar una tarjeta de crédito para tomar ventaja de los puntos, millas o cualquier beneficio que nos den, pero se debe cancelar de inmediato.

Pero ¿Qué hacer si ya tienes deuda que resta? Te paso 5 consejos:

1. Este primer consejo es algo controversial: Busca en el mercado aquellos bancos que ofrezcan una tarjeta de crédito con 0% de interés si transfieres tus saldos existentes.

Consolida toda la deuda en esta nueva tarjeta y córtala (literalmente con una tijera) y haz presupuesto extremo.

Tu meta es cancelar esa deuda mientras dure el incentivo de cancelar sin interés. Por experiencia sé que si concentras todo tu esfuerzo en la única meta de cancelar esta deuda en un tiempo determinado, seguramente idearás formas de ahorrar dinero o de generar más ingresos, con el fin de que ese saldo quede en cero.

2. Antes de transferir tus saldos y cancelar esas tarjetas de crédito, revisa que hayas tomado ventaja de cualquier beneficio que te daban: canjea las millas o puntos o revisa que te hayan acreditado el cash back.

3. De ahora en adelante, hasta que canceles tus deudas que restan, usa solamente tarjeta de débito o efectivo.

Si no eres muy organizada evita pagar con cheques pues, si no hay fondos suficientes, los recargos son altos.

4. Conversa con todos tus acreedores para que mejores tasas de interés y términos de pago.

Con lo competitivo que está el sector financiero, créeme cuando te digo que si hablas y pides mejores términos, lo considerarán.

5. Cuéntale al mundo que estás tratando de pagar tus deudas y los pasos que estás tomando para hacerlo y celebra con todos cada vez que llegas a alguna meta.

Pienso que si sabes que otras personas esperan lo mejor para ti, vas a hacer tu mejor esfuerzo para quedar bien.

Si prefieres, puedes hacerlo de manera anónima, a través de un blog anónimo. Te sorprenderías de la cantidad de personas que escriben y que leen este tipo de blogs.

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