Las razones más usadas para no emprender


 

En el tiempo que llevo asesorando emprendedoras he escuchado todo tipo de motivos que hacen que una mujer sumamente capacitada y motivada se paralice y no emprenda. Me dan todo tipo de razones para no emprender. 

Hablo acerca de mujeres que ya no aguantan su situación laboral actual, sienten que viven en piloto automático y saben que quieren emprender, pero no lo hacen.

Usualmente me dicen:  

  • No sé qué negocio comenzar
  • No sé si mi idea es buena
  • No tengo tiempo
  • No tengo dinero
  • No tengo experiencia
  • Ya todo lo han hecho antes
  • No sé que van a pensar de mi
  • No tengo contactos
  • Soy muy joven
  • Soy muy vieja
  • ¿Y si fracaso?

Y todas las razones son completamente válidas.  

No creo conocer a ninguna emprendedora exitosa a quien no le haya pasado alguna o todas de estas ideas por la cabeza antes de comenzar y mientras opera su negocio.

Es normal tener dudas.  En todos mis negocios me he preguntado lo mismo y la única forma de superar los miedos es enfrentándolos… por más cliché que suene.

Es como tener un bebé. Uno nunca está 100% preparado. Nunca tenemos suficiente dinero, nunca estamos en el lugar perfecto en nuestra carrera, tenemos que rebajar o engordar, queremos hacer ese viaje primero, los bebés quitan (mucho) tiempo, no vienen con un manual, y miles de otras razones.

Pero de alguna forma u otra nos las arreglamos. Leemos y nos educamos, preguntamos a otras mamás, vamos viendo que funciona y que no funciona y formamos nuestros propios criterios, y tenemos una red de apoyo que nos ayuden a criar a nuestros hijos (familia, amigos, vecinos, maternales, colegios, etc.)

Y saben que…a pesar de los miedos iniciales, lo de criar a un hijo luego se vuelve mucho más fácil. ¡Y hasta nos atrevemos a tener más!

Algo parecido es el mundo de los negocios.

Sin importar a qué te quieras dedicar, todo negocio tiene el potencial de ser un éxito (de acuerdo a tu definición de éxito) pero TIENES que prepararte y tener un plan de acción antes de comenzar.

Siempre aconsejo:

  1. Piensa por qué quieres tener un negocio propio. No siempre te va a dar más dinero (al principio) del que ganas ahora mismo. Y pasar por esa etapa en donde ganas menos es bien difícil si no tienes la preparación mental y la suficiente motivación para continuar.
  2. Determina cuáles son tus habilidades y especialidades piensa si puedes hacer un negocio alrededor de las mismas. No empieces un negocio si no dominas la industria. Es decir, no te aconsejo empezar un restaurante si no sabes cocinar. Aunque contrates al chef, tienes que saber manejar la operación en caso de que algo pase.
  3. Empiezan pequeño, prueba tu idea: Pienso que debes comenzar pequeño viendo si la idea funciona e igual de importante, si te gusta a ti manejar este tipo de negocio. No dejes tu trabajo actual sin antes probar la idea.
  4. Saca bien tus números: Usualmente calculamos mal. Pensamos que nos va a costar menos y que vamos a ganar más. Al principio, tienes que ser sumamente cautelosa con tus proyecciones.
  5. Estudia y se prepárate antes, durante y después: Las emprendedoras exitosas jamás dejan de aprender. Incluso, parte de sus ganancias son reinvertidas en cursos, seminarios y talleres a los que asisten regularmente. También invierten en pertenecer a asociaciones que tienen como foco la educación de sus miembros. El mundo cambia a pasos agigantados y no te puedes quedar atrás. 
  6. Ten un propósito más grande. No les importa que piense la gente sobre tu idea de negocio. Si sabes que allá afuera tienes un público que necesita de tus productos o servicios de la manera única como solo ella los sabe proporcionar. Dejan la vergüenza al “que dirán” y salen decididas a compartir su mensaje con quienes lo necesitan.
  7. Encuentra una comunidad de otras mujeres emprendedoras: Esto no es fácil. No es que abundan las comunidades de emprendurismo en nuestros países. Muchas de las que existen son parte de programas ya establecidos como el que llevamos en Voces Vitales (y que no todo el mundo califica para ser admitido). En este sentido te aconsejo a que te acerques a tus amigas emprendedoras o si no tienes pide a amigas y familiares que te presenten a aquellas mujeres dueñas de sus propias empresas. Es bueno que se reúnan de manera regular a intercambiar ideas y soluciones a problemas cotidianos.
  8. Debes tener claro que no siempre te va a provocar hacer lo que sabes que tienes que hacer. Esto es importante. Cuando tengas tu propia empresa vas a tener esta libertad que no tenías antes. Vas a querer jugar con tu tiempo y tu nueva flexibilidad. El problema es que si no eres consistente tu empresa no va a funcionar. Por más cursos o talleres que tomes. La fórmula es sencilla, pero debes cumplirla. Lo mismo que una dieta o un régimen de ejercicios.

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